¿SON LOS ANTICONCEPTIVOS ORALES UN FACTOR DE RIESGO PARA EL DESARROLLO DE CÁNCER DE MAMA?

12 09 2010

Una de las asociaciones más controversiales con respecto al uso de anticonceptivos orales (ACO) corresponde al eventual aumento de riesgo de desarrollo de cáncer de mama.

  • Objetivo: Determinar si la evidencia disponible en la actualidad apoya esta asociación.
  • Método: Se analizaron cinco trabajos de un total de doce revisados, de acuerdo a los criterios y niveles de evidencia propuestos por la Universidad de Oxford.
  • Resultados: Pudimos inferir que en base a la evidencia actual el uso de ACO sí se relaciona con un aumento del riesgo de presentar cáncer de mama durante y una vez suspendido su uso. Sin embargo, este riesgo se iguala al de la población no usuaria a los diez años post suspensión de ACO. Esta relación sería independiente a la cantidad de años de uso de anticonceptivos, y tendría relación con la cantidad de estrógeno contenida por cada tipo particular de anticonceptivo.
  • Conclusión: Serán necesarios nuevos estudios que evalúen las formulaciones más recientes de anticonceptivos cuando las usuarias alcancen la edad de mayorr incidencia de cáncer de mama (40-60 años).

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¿SON LOS ANTICONCEPTIVOS ORALES UN FACTOR DE RIESGO PARA EL DESARROLLO DE CÁNCER DE MAMA?





Anticonceptivos orales de baja dosis y riesgo cardiovascular

12 09 2010

Los anticonceptivos orales de baja dosis aumentan el riesgo de problemas cardiovasculares, según informa “Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism”.

  • Estudios anteriores habían sugerido una cierta relación entre anticonceptivos orales y enfermedad cardiovascular. Dichos estudios se hicieron sobre mujeres que tomaban anticonceptivos orales de baja dosis de primera y segunda generación y habían ofrecido resultados inconsistentes.
  • Ahora, investigadores de la Université de Sherbrooke, de Quebec (Canadá), llevaron a cabo un metaanálisis de 14 estudios con el objeto de establecer el riesgo cardiovascular asociado al uso de anticonceptivos orales combinados de baja dosis.
  • Los resultados obtenidos indicaban que los anticonceptivos orales de baja dosis se asociaban a el doble de probabilidades de problemas cardiovasculares (infarto de miocardio o ictus isquémico). El riesgo relativo de infarto de miocardio era de 1,84 y el de ictus isquémico de 2,12.

Tanto los anticonceptivos orales de baja dosis de segunda como de tercera generación se asociaron significativamente a incremento de riesgo de ictus isquémico. No obstante, la relación de anticonceptivos orales de tercera generación con infarto de miocardio no resultó significativa.

Sigue el link para bajar el articulo original PDF:

Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism 2005; 90:3863-3870

Bibliografía:

  1. Centers for Disease Control and Prevention 1997 Vital and health statistics: fertility, family planning, and women’s health: new data from the 1995 national survey of family growth, Centers for Disease Control and Prevention/National Center for Health Statistics Ser 23, No. 19, 49–51
  2. United Nations 1999 World contraception use 1998.NewYork: United Nations
  3. Burkman RT, Collins JA, Shulman LP, Williams JK 2001 Current perspectives on oral contraceptive use. Am J Obstet Gynecol 185:S4–S12
  4. Kemmeren JM, Algra A, Grobbee DE 2001 Third generation oral contraceptives and risk of venous thrombosis: meta-analysis. BMJ 323:131–134
  5. Petitti DB, Sidney S, Bernstein A, Wolf S, Quesenberry C, Ziel HK 1996 Stroke in users of low-dose oral contraceptives. N Engl J Med 335:8–15
  6. Petitti DB 2003 Clinical practice. Combination estrogen-progestin oral contraceptives. N Engl J Med 349:1443–1450
  7. Nestler JE 1998 Polycystic ovary syndrome: a disorder for the generalist. Fertil Steril 70:811–812




Contraindicaciones de los anticonceptivos orales de tercera generación

12 09 2010

Los nuevos datos recopilados por la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos ponen de relieve que el uso de anticonceptivos orales de tercera generación está contraindicado en mujeres con historial de tromboembolismo venoso, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o que estén en postoperatorio.


En 1995, tres estudios epidemiológicos independientes indicaron un riesgo incrementado de tromboembolismo venoso (TEV) asociado al uso de anticonceptivos orales combinados (AOC) que contenían desogestrel o gestodeno, en comparación con los AOC formulados con el progestágeno levonorgestrel. Ahora, el Comité de Especialidades Farmacéuticas (CPMP), el órgano que asesora a la Agencia Europea de Evaluación de Medicamentos (EMEA), ha comunicado los últimos resultados de su evaluación sobre estos riesgos, correspondientes a septiembre del 2001.

Tras revisar toda las evidencias científicas, el CPMP ha concluido que el tromboembolismo venoso es una reacción adversa infrecuente, pero grave, asociada a cualquier tipo de AOC, aunque el riesgo es bajo y el balance beneficio-riesgo de todos los AOC disponibles sigue siendo favorable. Además, el CMPM subraya que este riesgo es mayor durante el primer año de utilización de un AOC de cualquier tipo.

La evidencia sugiere que el riesgo se incrementa al utilizar un AOC que contenga al menos 30 mg de etinilestradiol en combinación con desogestrel o gestodeno, frente a los AOC que contienen la misma cantidad de etinilestradiol combinado con levonorgestrel. Las estimaciones disponibles de Riesgo Relativo (RR) de tromboembolismo venoso asociado a anticonceptivos orales combinados de tercera generación frente a los de segunda (levonorgestrel), varía mucho según el estudio epidemiológico. Pero la CPMP sitúa el RR en un rango de 1,5 a 2, tras un análisis cuidadoso de todos los datos.

Así, si el riesgo de TEV en mujeres sanas de entre 15 y 44 años que no toman AOC es de 5 a 10 casos por 100.000 mujeres al año, entre las mujeres que toman AOC con menos de 50 mg de etinilestradiol con levonorgestrel, la proporción sube a 20 casos/100.000 mujeres-año y entre las mujeres que toman AOC con al menos 20 mg de etinilestradiol en combinación con desogestrel o gestodeno el riesgo asciende hasta los 30-40 casos/100.000 mujeres-año.

La Agencia Española del Medicamento incorpora los datos

La AEM ha incorporado estos nuevos datos a la ficha técnica de los productos en estudio. A la vez recomiendan a los especialistas que a la hora de prescribir un AOC a una mujer por primera vez, debe tenerse en cuenta que el incremento de riesgo de tromboembolismo venoso estimado para los AOC de tercera generación, frente a los de segunda generación, es mayor durante el primer año de uso.

Por ello, el uso de AOC están contraindicado en mujeres que padezcan o tengan antecedentes de TEV y también si tienen historia previa o reciente de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular. También recuerdan que los factores de riesgo conocidos de TEV incluyen la obesidad, el periodo postparto, intervención quirúrgica reciente o antecedentes familiares de trombosis venosa. Por último, deberá valorarse la interrupción del tratamiento con AOC en caso de intervención quirúrgica o inmovilización por cualquier causa.

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Entre las mujeres que toman AOC con menos de 50 mg de etinilestradiol con levonorgestrel, la proporción sube a 20 casos/100.000 mujeres-año y entre las mujeres que toman AOC con al menos 20 mg de etinilestradiol en combinación con desogestrel o gestodeno hasta los 30-40 casos/100.000 mujeres-año.

Link:

http://profesional.medicinatv.com/reportajes/muestra.asp?id=632





BOLETÍN: Anticonceptivos orales y trombosis – “Una nueva llamada de atención”

12 09 2010

Recientemente han aparecido en diversos medios de comunicación distintas noticias sobre un aumento del riesgo de tromboembolismo venoso asociado a anticonceptivos orales con progestágenos de tercera generación. Hemos considerado oportuno, por tanto, el realizar una revisión sobre dicho riesgo. En primer lugar, se presenta una visión general del riesgo de trombosis venosa en usuarias de anticonceptivos orales; en segundo lugar, se muestran las diferencias entre los distintos progestágenos; y por último, se analiza la alerta generada en el Reino Unido con la información disponible hasta el momento.

Anticonceptivos orales y riesgo de trombosis venosa

Los anticonceptivos orales (AO) aparecieron en el mercado farmacéutico hace más de 30 años, y su uso se extendió rápidamente. En la tabla adjunta se presentan los anticonceptivos orales comercializados en España. Sus efectos adversos, hoy en día, son bien conocidos y han podido corroborarse y cuantificarse a través de diversos estudios prospectivos. Los principales efectos adversos de los AO están relacionados con el cáncer, el metabolismo, el sistema cardiovascular y el sistema gastrointestinal. Aunque existen efectos adversos graves, es importante conocer el grado real del riesgo. La figura 1 muestra el riesgo de mortalidad al consumir AO frente a otras actividades cotidianas, indicando la magnitud del problema sanitario que comporta su consumo.

Un efecto adverso grave de los AO, aunque poco frecuente, es el tromboembolismo venoso. El primer caso de embolismo pulmonar asociado al uso de AO (con el estrógeno mestranol y el progestágeno noretinodrel) en una mujer joven, se publicó en 19612. A partir de esta señal de alerta, numerosos estudios epidemiológicos han demostrado la existencia de esta asociación. El primero de ellos, realizado por el Britain’s Medical Research Council3 en 1967 concluyó que las mujeres que usan AO tienen mayor riesgo que las que no lo hacen, de desarrollar trombosis venosa profunda, embolismo pulmonar, trombosis cerebral, infarto de miocardio y trombosis retinal.

El riesgo de trombosis está asociado al componente estrogénico del anticonceptivo4, siendo este efecto dosis-dependiente. Cuando a finales de los años 60, se identificaron a los estrógenos (mestranol y etinilestradiol) como factores de riesgo, los fabricantes lo sustituyeron por dosis menores de etinilestradiol, ya que debido a su mayor potencia podía utilizarse con la mitad de dosis (50 μg en vez de los 100 μg iniciales). A partir de entonces, se empezaron a desarrollar AO con dosis menores de etinilestradiol (30 y 35 μg), de forma que manteniendo su eficacia anticonceptiva, se redujera la aparición de distintos efectos adversos.

En estudios posteriores6, se pudo comprobar que mientras la incidencia de casos de tromboembolismo en las mujeres que utilizaban AO con dosis de 50 μg de  etilinestradiol era de 7 por 10.000, entre las mujeres con AO con dosis bajas de estrógenos (20-40 μg) era sólo de 4 por 10.000, cifra bastante aproximada a la que aparece entre las mujeres no usuarias de AO (3 por 10.000). Aunque en un estudio de seguimiento de 65.000 mujeres sanas de entre 16-44 años se estimó un riesgo relativo de trombosis venosa de 2,8 para usuarias de AO con dosis bajas de estrógenos, este valor fue considerablemente más bajo que el riesgo relativo de 8,3 que aparecía entre las usuarias de AO con dosis altas de estrógenos. En este estudio no se encontró igualmente una asociación entre el uso de AO con dosis bajas de estrógenos y accidente cerebrovascular o infarto de miocardio.

A pesar de que no se conoce con exactitud el mecanismo de acción por el cual los estrógenos incrementan el riesgo de trombosis, se sabe que aumentan los niveles Plasmáticos de fibrinógeno y de otros factores de la coagulación (II, VII, IX, X y XII) y disminuyen los niveles de antitrombina III8. Estos efectos sobre los factores de la coagulación difieren en distintas poblaciones estudiadas9, pudiéndose colegir que el riesgo de trombosis en usuarias de AO varía en diferentes poblaciones. Existen también datos que sugieren la existencia de mecanismos inmunológicos asociados con episodios de trombosis en usuarias de AO, ya que se han encontrado anticuerpos específicos antihormonas en 15 de 20 casos de pacientes con infarto cerebral10. Recientemente se ha descubierto una anomalía genética en el factor V (factor V Leiden) que lo hace resistente al efecto anticoagulante de la proteína C activada. El hecho de que el riesgo de trombosis en usuarias de AO portadoras del factor V Leiden sea de 34,7 (IC95%:7,8-154) pone de manifiesto la presencia de un nuevo factor de riesgo que pudiera desencadenar trombosis en usuarias de AO.

Otros mecanismos posibles que pudieran favorecer la aparición de trombosis son las alteraciones metabólicas producidas por los AO. La resistencia a la insulina incrementa las LDL y triglicéridos, reduce las HDL, aumenta la presión arterial, los depósitos lipídicos y reduce la actividad fibrinolítica. Aunque los estrógenos son los principales responsables de la resistencia a la insulina, los progestágenos aparentemente modulan este efecto. A pesar de existir un riesgo de trombosis entre las usuarias
de anticonceptivos, este riesgo ha ido disminuyendo a medida que se ha ido modificando su composición. Actualmente, este riesgo es pequeño, sin embargo hay que tenerlo en cuenta, sobre todo en pacientes con otros factores de riesgo, como obesidad, hábito tabáquico, edad mayor de 35 años, venas varicosas y antecedentes familiares de trombosis venosa.

Progestágenos en los anticonceptivos orales

Las modificaciones en la composición de los anticonceptivos orales se han basado, sobre todo, en la disminución de la dosis del componente estrogénico, por su relación con las complicaciones tromboembólicas. Las formulaciones actuales contienen la dosis mínima de estrógeno que mantenga la eficacia anticonceptiva y provoque el mínimo de complicaciones tromboembólicas.

Los progestágenos, por su parte, son responsables de la aparición de efectos adversos tales como los de androgenización, de tipo metabólico o trastornos  gastrointestinales. Los nuevos progestágenos pretenden, sobre todo, reducir la actividad androgénica que da lugar a diversos tipos de trastornos metabólicos, acné o hirsutismo. Todos los progestágenos presentes actualmente en los anticonceptivos orales derivan estructuralmente de la 19-nortestosterona. Estos se pueden dividir en primera (noretinodrel), segunda (levonorgestrel y noretisterona) y tercera generación (desogestrel, gestodeno y norgestimato)14. Otra posible clasificación, más adecuada desde el punto de vista estructural, sería en estranos (noretinodrel y noretisterona) y gonanos (levonorgestrel, desogestrel, gestodeno y norgestimato). Los gonanos poseen un grupo etilo en C-13 y tienen mayor potencia. Todos los progestágenos tienen acción estrogénica, androgénica o anabólica, sin embargo el grado de estas acciones es muy variable en cada uno de ellos. Se utiliza un índice de selectividad para comparar los distintos progestágenos, definido como su afinidad hacia el receptor de progesterona frente su afinidad hacia el receptor de andrógenos15. Los gonanos tienen índices de selectividad 7 a 8 veces mayores que otros progestágenos.
El grado de androgenización de los progestágenos produce cambios diferentes en el metabolismo de carbohidratos, lípidos y en la capacidad de unión a la globulina transportadora de hormonas sexuales. Minimizando estos efectos, el riesgo de aterogénesis debería disminuir. Los nuevos progestágenos, en relación con los anteriores, producen un incremento de HDL y triglicéridos14,16. Este cambio es muy pequeño y en general no sobrepasa los rangos normales. En cuanto al metabolismo glucídico, con desogestrel se ha comprobado un efecto mínimo en la intolerancia a la glucosa17, mientras que con gestodeno se ha experimentado una ligera hiperinsulinemia, común a otros anticonceptivos. Hasta la fecha los progestágenos no han sido relacionados con trombosis, sin embargo, los estudios específicos, publicados que evalúan el riesgo de trombosis no son concluyentes.

Un estudio alemán sugiere que las usuarias de anticonceptivos orales con gestodeno tienen mayor riesgo de tromboembolismo, sin embargo otros autores encontraron de 0,4 a 0,8 episodios de trombosis por 1000 mujeres-año en usuarias de anticonceptivos con gestodeno, 0,7 en usuarias de desogestrel y 1,7 en usuarias de otros anticonceptivos. Los nuevos progestágenos se diseñaron para minimizar los efectos adversos relacionados con la androgenización. Experimentalmente tienen mayor selectividad frente al receptor de progesterona que frente al de andrógenos. Su tendencia a incrementar el nivel de HDL puede ser beneficioso, pero en contra, se produce un aumento de triglicéridos, sobre todo con gestodeno. Estos cambios metabólicos son pequeños y sin significación clínica. Es difícil por el momento determinar sí los nuevos progestágenos son superiores a los anteriores, harían falta estudios concluyentes que pudieran demostrar su ventaja frente a otros anticonceptivos orales.

Anticonceptivos con progestágenos de tercera generación ¿Existe mayor riesgo de trombosis?

«Se recomienda a un millón y medio de mujeres que cambien su marca de anticonceptivo por aumentar el riesgo de coagulación sanguinea». Este titular apareció en la prensa británica a finales de octubre creando la consiguiente alarma social entre las usuarias de anticonceptivos que contienen los llamados progestágenos de tercera generación (gestodeno y desogestrel). Al día siguiente de publicar la noticia, el Comité para la Seguridad de los Medicamentos envió una carta a todos los médicos y farmacéuticos británicos recomendando que no se prescribieran anticonceptivos con progestágenos de tercera generación y que se planteara a las usuarias de este tipo de
anticonceptivos la posibilidad de cambiar de marca. Estas recomendaciones se basaban en los resultados de tres estudios diferentes en los que se estimaba un riesgo dos veces mayor de trombosis entre las usuarias de AO que contenían progestágenos de tercera generación frente a las usuarias de otros anticonceptivos.

Los estudios en los que se basaban las recomendaciones británicas son:

– Un estudio multinacional del Dr. Farley, Dr. Meirik, Dr. Poulet et al (OMS): Effect of different progestogens in low oestrogen dose oral contraceptives on venous thromboembolic disease.
– Un estudio de cohortes basado en la base de datos VAMP llevado a cabo por el prof. Jick et al: Risk of idiopathic nonfatal venous thromboembolism comparing combined
oral contraceptive preparations with differing progestogen component.
– Un estudio de casos y controles del prof. Spitzer et al: Oral contraceptives and the health of young women. La alerta generada por las autoridades sanitarias británicas no es respaldada por varios de los investigadores responsables de estos estudios. En primer lugar, estos trabajos no están publicados y sólo uno de ellos ha finalizado. La Dra. Susan Jick, participante en uno de los estudios, declaró que los datos de su trabajo eran confidenciales y fueron revelados sin consultárselo y que por otro lado, esta decisión era prematura y está basada en resultados no concluyentes.

El profesor Spitzer, responsable del último de los estudios, en una conferencia de prensa acusó al Comité de malinterpretar sus resultados y causar miedo innecesario entre las usuarias de anticonceptivos.

En una carta publicada recientemente en British Medical Journal, este autor vuelve a rechazar que la asociación encontrada en su estudio justifique la alarma causada, y comenta cinco sesgos que han podido dar lugar a estos resultados. Uno de estos sesgos sería el prescribir nuevas marcas de anticonceptivos a mujeres con mayor riesgo de trombosis, al creer el médico que los nuevos anticonceptivos orales sean más seguros (fenómeno de desplazamiento). En este caso, nos encontraríamos con poblaciones distintas de mujeres en los dos grupos de usuarias de anticonceptivos. A petición de los miembros británicos y alemanes de la Agencia Europea del Medicamento, se reunió el Comité de Expertos en Farmacovigilancia para estudiar el problema y se llegó a las siguientes conclusiones:

  1. No hay evidencias que sugieran que la mortalidad cardiovascular es diferente con distintos anticonceptivos.
  2. Los tres estudios epidemiológicos mencionados indican un riesgo mayor de tromboembolismo venoso no fatal (aproximadamente el doble) en usuarias de anticonceptivos con gestodeno o desogestrel frente a usuarias de otros anticonceptivos (correpondería a un exceso de 10 casos por 100.000 mujeres-año). No se deben excluir posibles sesgos que den lugar a esta diferencia y no existe plausibilidad biológica que lo explique.
  3. El riesgo de tromboembolismo es substancialmente Menor en usuarias de anticonceptivos que en mujeres embarazadas.
  4. No existen diferencias en cuanto al riesgo de accidente cerebrovascular entre los dos grupos de usuarias de anticonceptivos orales.
  5. Se sugiere un menor riesgo de infarto de miocardio para las usuarias de anticonceptivos con gestodeno o desogestrel frente a otros anticonceptivos orales.
  6. No hay evidencias, desde un punto de vista de la salud pública, de que existan diferencias en el beneficio-riesgo de los distintos anticonceptivos orales.

En base a estas conclusiones, la Agencia Europea del Medicamento determina que:

  • No considera adecuado retirar del mercado los anticonceptivoS orales que contienen gestodeno o desogestrel.
  • Hacen falta análisis posteriores de los resultados de estos tres estudios, así como desarrollar un nuevo estudio que explique el menor riesgo de infarto de miocardio.
  • Se requieren más datos de las compañías farmacéuticaS antes del final de este año.
  • El comité revisará estos datos dentro de los siguientes seis meses.

Establece unas recomendaciones a los médicos y usuarias:

  1. Contraindicados en mujeres con historia de tromboembolismo venoso, enfermedad cerebrovascular o cardiovascular.
  2. Los factores de riesgo incluyen: obesidad, venas varicosas, o historia familiar de trombosis.
  3. El riesgo de episodios tromboembólicos con los anticonceptivos orales es menor que durante el embarazo.

En conclusión, y a la vista de todos estos datos ¿está realmente justificada la alerta de las autoridades sanitarias británicas?

La Agencia Europea del Medicamento ha considerado que los resultados preliminares de estos tres estudios no son concluyentes. De existir riesgo, la magnitud de éste es muy escasa y por otro lado, parece haber menor riesgo de infarto de miocardio entre las usuarias de estos anticonceptivos orales.

Hasta que no se disponga de resultados más concluyentes que establezcan diferencias entre distintos anticonceptivos orales no parece procedente tomar ninguna medida  sanitaria.

BIBLIOGRAFÍA:

1 Guillebaud J. The pill. 3ª Ed. Oxford: Oxford University Press, 1984.
2 Jordan WM. Pulmonary embolism. Lancet 1961; 1:1146-7.
3 Medical Research Council. Risk of thromboembolism in women taking oral contraceptives. BMJ 1967; 2: 355
4 Porter JB, Hunter JR, Danielson DA, Jick H, Stergachis A. Oral contraceptives and nonfatal vascular disease: recent experience. Obstet Gynecol 1982; 59: 299-302.
5 Inman WH, Vessey MP, Westerholm B et al. Thromboembolic disease and the esteroidal content of oral contraceptives: a report to the Committee on Safety of Drugs. BMJ 1970; 2: 203-9.
6 Stadel BV. Oral contraceptives and cardiovascular disease. N Engl J Med 1981; 305: 612-8.
7 Porter JB, Hunter RJ, Jick H, Stergachis A. Oral contraceptives and nonfatal vascular disease. Obstet Gynecol 1985; 66: 1-4.
8 Poller L. Oral contraceptives, blood clotting and thrombosis. Med Bull 1978; 24: 151.
9 Leck I, Thomson JM, Bocaz JA et al. A multicentre study of coagulation and haemostatic variables during oral contraception: variations with geographical location and ethnicity. Int J Epidemiol 1991; 20: 913-20.
10 Chopard JL, Moulin T, Bourrin JC et al. Contraception orale et accident vasculaire cérébral ischémique. Sem hôp 1988; 64: 2075.
11 Bertina RM, Koeleman RPC, Koster T, et al. Mutation in blood coagulation factor V associated with resistance to activated protein C. Nature 1994; 369; 64-7.
12 Vanderbroucke JP, Koster T, Briët E, et al. Increased risk of venous thrombosis in oral-contraceptive users who are carriers of factor V Leiden mutation. Lancet 1994; 344: 1453-7.
13 Gosland IF, Crook D. Update on the metabolic effects of steroidal contraceptives and their relationship to cardiovascular disease risk. Am J Obstet Gynecol 1994; 170: 1528-36.

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Estudio de la OMS sobre anticonceptivos orales y trombosis

12 09 2010

Confirma que el riesgo de tromboembolia es mayor con las píldoras de tercera generación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado en la revista The Lancet (16-XII-95) los resultados de un estudio epidemiológico que relaciona el uso de anticonceptivos orales de tercera generación y el riesgo de trombosis venosa. La investigación confirma que esas píldoras -con los nuevos progestágenos desogestrel y gestodeno- duplican el riesgo de trombosis venosa en comparación con las píldoras compuestas con progestágenos más antiguos, de segunda generación.

La difusión en Gran Bretaña el pasado octubre de los resultados de tres estudios que coincidían en señalar el aumento de riesgo, sembró la sospecha sobre las píldoras anticonceptivas llamadas de “tercera generación” o de “baja dosis”.   La Agencia Europea para la Evaluación de Medicamentos consideró inconclusas las investigaciones, por no haber sido aún publicadas en revistas científicas, y dejó en manos de cada Estado la decisión sobre la comercialización de esos productos. Gran Bretaña y Alemania prohibieron de modo preventivo la venta de varias marcas.

La publicación en The Lancet de dos estudios sobre la investigación promovida por la OMS permite precisar los riesgos de estas píldoras. El resultado de la investigación, señala la OMS en un comunicado con fecha de 15 de diciembre, “era totalmente inesperado, pues se suponía que los nuevos progestágenos comportaban menor riesgo de enfermedad cardio-vascular que los progestágenos precedentes”.

En cuanto al aumento de riesgo, indica a efectos comparativos que en Gran Bretaña se ha calculado que entre mujeres en edad de procrear que no toman anticonceptivos puede haber de tres a cuatro casos de trombosis venosa por cada 100.000 mujeres en un año; entre las mujeres que utilizan píldoras clásicas o de segunda generación, el riesgo es de unos 10 casos; mientras que podrían producirse 20 casos entre las usuarias de píldoras a base de desogestrel y gestodeno.

El aumento de riesgo de tromboembolia es, pues, real, si bien el comunicado precisa que la incidencia de esta patología entre mujeres en edad de procrear es rara y sólo afecta a una pequeña cantidad de mujeres que toman la píldora.

Los artículos ahora publicados dan cuenta de un vasto estudio encargado por la OMS y coordinado por el Departamento de Epidemiología y de Salud Pública de la London Medical School. El estudio se realizó en 21 centros hospitalarios de 17 países de África, Asia, Europa y Latinoamérica. Los resultados son apoyados por otros estudios independientes que publica el mismo número de The Lancet. “Es, pues, poco verosímil que se deban al azar o a un error sistemático”, dice el Dr. Olav Meirik, del programa de Investigación en Reproducción Humana de la OMS.

Link Original:

Titulo: “Estudio de la OMS sobre anticonceptivos orales y trombosis”

Página: http://www.aceprensa.com/articulos/1996/jan/10/estudio-de-la-oms-sobre-anticonceptivos-orales-y-t/





El riesgo de tromboembolismo venoso de los anticonceptivos orales que contienen desogestrel y gestodeno levonorgestrel frente: un meta-análisis formal y análisis de sensibilidad

28 08 2010

Existe controversia sobre si los anticonceptivos orales (AO) que contienen desogestrel y gestodeno se asocian con un mayor riesgo de tromboembolismo venoso (TEV) en comparación con los anticonceptivos orales que contienen levonorgestrel. Estábamos interesados en la síntesis de los datos disponibles, la exploración de las explicaciones para los resultados mixtos, y caracterizar el grado de confusión incontrolable que podría haber producido una asociación espuria. Se realizó un meta-análisis formal y un análisis de sensibilidad de los estudios que examinaron el riesgo relativo de TEV de desogestrel y gestodeno levonorgestrel versus. Doce estudios, todos de observación, fueron incluidos. El resumen del riesgo relativo (95% IC) fue de 1,7 (1,3-2,1, p heterogeneidad = 0,09). Si es real, el riesgo de TEV incremental sería de alrededor de 11 por 100.000 mujeres por año. Una asociación estuvo presente cuando se considera la duración del uso y cuando se está restringido al primer año de uso en los nuevos usuarios. Sin embargo, en el análisis de sensibilidad, la asociación disminuida en muchos, pero no todos, los escenarios en los que un factor de confusión no medidos aumentó el riesgo de TEV de tres a cinco veces, y en escenarios de casi todos los examinados en el que el factor aumentó el riesgo en 10 veces. El resumen del riesgo relativo de 1,7 no parece ser causada por el agotamiento de susceptibles, pero es sensible a un modesto grado de confusión no medidos. Si dichos actos de confusión es desconocida. Sin embargo, dada esta sensibilidad, esta cuestión probablemente no pueda resolverse de manera inequívoca con los datos de observación. A falta de una respuesta definitiva, este incremento del riesgo aparente, junto con su incertidumbre y la magnitud pequeña y sus importantes consecuencias, debe tenerse en cuenta al seleccionar un OC para una mujer determinada.

REFERENCIA:

Hennessy S., et al “Risk of venous thromboembolism from oral contraceptives containing gestodene and desogestrel versus levonorgestrel: a meta-analysis and formal sensitivity analysis” Original research article. Center for Clinical Epidemiology and Biostatistics, and Department of Biostatistics and Epidemiology, University of Pennsylvania School of Medicine, Philadelphia, Pennsylvania, USA. Contraception 64 (2001) pp.125–133 © 2001 Elsevier Science Inc. All rights reserved. Disponible en: http://www.cceb.upenn.edu/pages/hennessy/oc_meta.pdf





Los peligros de los anticonceptivos de 3ª generación

27 08 2010

Desde hace más de 10 años se conoce que los gestágenos que contienen los anticonceptivos de 3ª generación (desogestrel y gestodeno) producen una mayor riesgo de trombosis venosa profunda en sus usuarias. En 1995, un interesante artículo del Butlletí Groc lo denunciaba. A lo largo de este tiempo, numerosos artículos han demostrado esta relación. ¿Qué sentido tiene exponer a un mayor riesgo a millones de mujeres jóvenes si se puede utilizar los llamados de segunda generación? La composición de gestágenos de estos anticonceptivos es norgestrel, levonorgestrel o noretisterona.
Esta pregunta motiva a que Public Citizen, el activo grupo de consumidores estadounidense haya hecho una petición a la FDA para retirar dichos anticonceptivos del mercado

Les presentamos un extracto traducido del artículo vía Boletín Fármacos, la magnífica publicación argentina:

Los ACO de tercera generación fueron desarrollados en la década de los 80s en un intento por crear un anticonceptivo oral que causara menos efectos secundarios que las versiones anteriores. En diciembre de 1995, tres estudios independientes concluyeron que las píldoras de tercera generación tenían casi el doble de probabilidades que las versiones de segunda generación de causar coágulos. Según la información de los ensayos clínicos hay 30 casos de coágulos por cada 100.000 usuarias de anticonceptivos orales de tercera generación por año, comparado con 15 casos por cada 100.000 usuarias de anticonceptivos de segunda generación; y no hay evidencia de que los ACO de tercera generación sean clínicamente más efectivos que los de segunda generación.

Y si todavía hay dudas, acá se muestra un video de Kate en donde nos cuenta la historia de por qué hay que evitar el desogestrel. En Public Citizen tienen claro que cualquier actividad pasa hoy por You Tube.

NOTA: Además de cambiarles a estas chicas el tipo de anticonceptivo, les recomendaría bajar peso para disminuir su riesgo de “blood clots”.








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